Querido Gus:
Hace tiempo que no hablamos, desde… si no recuerdo mal, hace al menos 2 meses y 20 días, no es que haya pasado gran cosa en mi vida desde la última vez que hablamos pero echo de menos tus conversaciones por el msn…
Sé que estas demasiado ocupado con la gira y como no te gusta irte a dormir demasiado tarde… y el cansancio que no os deja, bueno… que me disperso. Solo quería poder hablar contigo y como no te conectas y no respondes a mis e-mails, he pensado que a lo mejor una carta te era algo más cercana que cualquier otra forma de comunicación y no tienes porque contestarme si no te apetece ;)
Bien, hagamos una regresión hasta la última vez que nos vimos… eso fue en Diciembre, quedamos en esa cafetería del centro que tanto te gusta, yo la odio y lo sabes, creo que por eso te empeñas en llevarme hasta allí. Me diste un beso en la mejilla y bueno si te soy sincera esperaba otra cosa, pero supongo que era tu forma de decirme “eso es todo lo que obtendrás de mi”… luego hablamos de cosas intrascendentes, pero tu mirada se fijaba en la mía queriendo decirme algo que tus palabras no eran capaz de hacer… eso no lo puedes negar…
No hace falta que me digas nada, Gus. Ese es el verdadero problema, lo que siempre nos ha mantenido separados, que tú te empeñas en querer algo que no puede ser… al menos por ahora… no te culpes, yo no te he pedido nada, solo que… bueno ya lo sabes, es difícil y comprendo que sea mucho más fácil para ti el alejarte sin decirme ni una palabra, creo que yo haría lo mismo… por eso te escribo, para ponértelo más fácil.
¿Recuerdas la primera vez que nos dimos un beso?
Creí que moriría de la emoción, que vergüenza pase… ahora me rió pero en ese momento… solo recuerdo la cara de mi amiga con la boca desencajada y riéndose de lo lindo algo más tarde. Siempre he hablado demasiado, bueno ya lo sabes si no porque me ibas a haber callado de esa manera ¿no?, aunque la verdadera pregunta seria ¿recuerdas la primera vez que me besaste? Y la siguiente a esa, seria… ¿y porque?
Aunque a esa ya me la he respondido yo misma… soy una bocazas y no puedo parar de hablar… te debía de doler la cabeza y entre mis nervios, mi voz que se elevaba por momentos y mis meteduras de pata… supongo que te pareció lo más rápido y efectivo.
Estaba claro que yo estaba (bueno estoy) colada por ti, eso lo podía ver cualquiera…
Lo que no entendiendo todavía es porque no me dijiste que me fuera… porqué me invitaste a quedar al día siguiente, y me llevaste a esa misma cafetería, esa a la que odio y no entiendo el porqué, ese sitio debería representar algo importante en mi vida, al menos la que he compartido contigo durante este casi último año, pero cada vez que paso por delante de la puerta o consigo tener el valor para entrar sin ti, el estómago se me encoge, como si mi cuerpo supiera algo que mi mente se resiste a ver… y creo que por fin me he dado cuenta de lo que pasa… tú ya sabes a donde quiero llegar.
Lo irónico es que te estoy escribiendo esta carta desde mi portátil en esa misma cafetería, en la cual siempre pido lo mismo, un chocolate caliente y un muffin de manzana, ya sabes que el café me pone demasiado nerviosa…, supongo que es porque al igual que todo tiene un principio todo tiene un final y si somos sinceros aquí empezó nuestra historia, y aquí debería de terminar, lo único que cambia es que tú no estas, tú no has insistido en verme y no eres tú quien me esta mirando al otro lado de esta mesa, ese espacio esta vacío pero no espero y no quiero que se llene contigo, no seria capaz de decirte lo que tengo que decirte si tú estuvieras a ese otro lado de la mesa, mirándome con tus dulces ojos.
El otro día me acorde de algo que sueles hacer con mucha frecuencia y no te vas a creer quién lo hizo… jajaja… ¿te acuerdas de Lola? Bueno ¡como para no acordarte!… te destrozo tu gorra preferida, creí que la ibas a perseguir por toda la habitación hasta que te la devolviera… creo que fue en ese momento donde por fin descubrí al chico que tú todavía no reconoces en tu persona… del que termine enamorándome. Pues si, aunque no lo creas, prefiero el chico gracioso y malhumorado que persigue a mi gata por toda mi habitación maldiciendo su mala suerte y pidiéndome a gritos que la bajara de las cortinas… y la visión que me proporcionaste de tu culo fue tremenda jajajaja…. ains… ¡que de babas XD!
Lola también te echa de menos, creo que esta al menos tan enamorada de ti como lo puedo estar yo, no deja de ronronear sobre tu gorra… bueno te debe de echar tanto de menos que imita tus gestos, o al menos a mi me lo pareció, a veces creo que me estoy volviendo loca, pero estaba viendo vídeos y bueno apareció la versión de “Nothing else matters” de Apocaliptica y Lola estaba encima de la mesa y ¿te puedes creer que empezó a seguir con la pata el ritmo? ¡Pero toda la canción Gus!
¡Que le has hecho a mi gata? Jajajaja….
Un escalofrío me acaba de recorrer la espalda… ¿nunca has sentido que alguien te observa?… si decididamente estoy loca… esto no puede ser normal, a veces siento tu presencia cerca de mi, como si estuvieras viéndome pero no te quisieras acercar… que gilipollez más grande… como si alguien pudiera no darse cuenta de tu presencia vigilándome… jajajaja… pero bueno ya sabes me emparanoio con cosas que no son normales… eso era algo que antes te gustaba… ahora… ya no estoy tan segura.
Creo que esto debe de terminar aquí, donde comenzó, porque cada día siento que me voy un poco más de este mundo. Me estoy obsesionando contigo Gus, y no es bueno ni para ti, ni para mi, desde luego no para mi.
Llevo 2 meses y medio sin saber nada de ti y me estoy angustiando con la idea de no volver a verte, de no sentir nunca más tus labios en mi cuerpo… y siento que mi vida se escapa por momentos si no te tengo cerca… y sé, que eso no volverá a suceder… aunque no me dijeras nada, lo dejaste claro, ese frío beso en mi mejilla aclaro demasiadas cosas entre nosotros.
Lo he meditado mucho, esto no es algo que me haya resultado fácil de decidir, seguro que para ti ha sido algo más banal que otra cosa… pasajero, sin una gran importancia para tu vida, pero hoy quiero ser yo al fin la que de este paso, aunque sea por carta, sin tenerte mirándome a la cara, sin poder ver la sonrisa que se dibuja en tus labios y que se recrea en tu rostro, solo cuando quieres,… ¡que te costará sonreír algo más?
Ayer en sueños volví a recordar el roce de tus manos entre las mías, y haciendo memoria, llegue a la conclusión de que fuiste tú el que cogió mi mano ¡y no al revés como siempre me dices! Porque Gus,… yo estaba tan a gusto en mi asiento del cine y tú estabas pegándote con las palomitas… no sabias que hacer con ellas, y en vez de dejarlas entre las piernas o en el suelo se te ocurrió la brillante idea de intentar encajarlas en el cubículo del asiento donde se ponen los refrescos… XD si ahí no entra nada que no sea redondo! Y tú seguías sin mirar la película intentando meterlas haciendo manualidades con el envase… y así te paso… el grito menos esperado en una película de miedo (he de reconocer que yo tampoco me lo esperaba llevaba mirándote un buen rato a ver como conseguías que las palomitas pudieran encajar, me hacía gracia que siguieras tan empeñado en conseguirlo) jajajaja… tus palomitas salieron volando y tu mano fue a parar sobre la mía y no al revés como te empeñas en recordarme… por mucho que yo gritará como una posesa gracias al grito de pánico de la protagonista.
Ese fue otro gran momento de “tierra trágame” en tu compañía, pero me reí muchísimo en la salida, la gente comentaba nuestros gritos, sin saber quienes podían haber sido los causantes de su sobresalto…
Mi vida sigue igual, bueno casi igual, mis amigos y mi familia siguen pendientes de mi, no sé porque… no entiendo que porque no me escribas estén tan preocupados por mi, ya te he dicho que me estoy obsesionando un poco, pero… no pienso tirarme por un puente ni nada de eso solo porque no me contestes, es algo que tendré que superar con el tiempo… pero espero poder conseguirlo. Lo que realmente me preocupa es cuando te vuelva a ver… entonces si que no estoy segura de que pueda volver a mirarte y no sentir como mis pies se derriten bajo tu mirada.
Lo que no llegó a comprender es dónde estáis haciendo la gira, por más que busco no encuentro las fechas ni las salas, debo de haberme vuelto tonta por momentos, últimamente no encuentro nada que me sirva para saber que es de vuestra vida… ya te he dicho que a veces creo que dejo de ser yo misma y me evado de la realidad…
Hace cosa de un mes, creí ver a tu hermana por mi barrio, supongo que iría a ver a Dannie, la llame pero no debió de escucharme aunque juraría que su mirada se cruzo con la mía por un instante y que por su rostro cruzo una gran tristeza… ¿la pasa algo? no es algo que me incumba pero siempre me ha caído bien, ella siempre me ha tratado con mucho cariño y ha intentado que lo nuestro funcionará… me dejo preocupada… la intente llamar pero no recuerdo su número, lo busque un millar de veces… no sé que he hecho con mis cosas, ya nada esta en su sitio, a veces me levanto por la mañana y no recuerdo haber dejado las cosas por la noche como me las encuentro…
Mañana mi madre me lleva al psicólogo… dice que no estoy bien, que desde que te fuiste no soy la misma… creo que exagera pero si se queda más tranquila… no creo que me diga gran cosa… solo que es una pérdida de alguien querido, que no soporto verme abandonada y que echo de menos tu cariño… lo de siempre, que tengo que sobreponerme a no tenerte a mi lado, que no puedo seguir pensando en lo que hubiera podido pasar si tú….
Creo que lo mejor seria que pudiéramos hablar por última vez... pero no quiero obligarte a ello, como ya te dije al principio de esta carta, todo esto tiene un porqué… pero como me enrollo tanto, ya me conoces.
Otra vez… ese escalofrío que me recorre todo el cuerpo, es una sensación muy extraña, como si alguien pasará un frío dedo por mi espalda, o como si soplarán sobre ella, pero muy rápido, no siempre es así… cada vez se ha vuelto más frecuente sobre todo por la noche, entonces al tumbarme en la cama noto como si alguien me abrazará intentando darme el consuelo que no encuentro en la almohada, intentando parar las lágrimas que acuden a mis ojos sin saber muy bien porqué… sé que te he perdido, que ese día en el que me diste ese último beso, …ese frío beso, en ese instante te perdí… pero no quiero aceptarlo, no estoy preparada aún para hacerlo al menos no todavía…
Era una mañana algo “fresca” pero aquí en Madenburg siempre hace demasiado frío en estas fechas (el invierno es muy duro), la nieve todavía hacia acto de presencia en los setos de los parques y sobre alguna estatua… habíamos quedado por la mañana, me salte las clases, era más importante poder estar contigo hacia casi una semana que no te veía, pero te mentí, ahora ya da igual que lo sepas, pero si te lo llego a decir ese día me habrías regañado y no quería que te enfadaras conmigo. Necesitaba estar contigo, quería volver a saborear tus labios y sentir tus manos en mi cadera apretándola contra tu cuerpo, esta vez nadie nos iba a interrumpir… de eso te encargaste tú.
Llegué al parque. Como siempre demasiado tarde, me entretuve pintándome y no me di cuenta de la hora que era. Llegue corriendo, consiguiendo que el tiempo que había perdido intentando estar guapa para ti no sirviera para nada… pero no te importo. Te acercaste a mí corriendo y me elevaste por encima de tu cabeza, haciendo que giráramos a la vez, mientras me seguías sosteniendo en volandas.
Me reí al verte tan feliz. Paraste y me dejaste caer poco a poco. Nuestros cuerpos se rozaban lentamente mientras bajaba de nuevo hacia el suelo.
Todavía seguía riéndome, cuando tus labios se abalanzaron sobre los míos suavemente, casi rozándolos levemente, queriendo disfrutar de ese momento, apenas llevábamos jugando a este juego un mes, pero el haber estado durante una semana entera sin vernos después de las últimas tres semanas pasando cada minuto juntos… se hizo terriblemente duro.
Seguiste besándome sin prisa, queriendo embriagarte del momento, mientras tus manos hábilmente se habían colado dentro de mi abrigo y ahora buscaban algún modo de acceder a mi piel sin ser demasiado brusco.
Te separaste haciendo que de mi garganta brotará un sonido de contradicción y protesta. Cogiste mi mano y me guiaste hasta tu coche, abriste la puerta como todo un caballero y te dirigiste hacia las afuera de la ciudad…
Después de jugar durante todo el trayecto…, hubo un momento que creí que no ibas a aguantar más y vi en tus ojos la idea de salirte de la carretera y tirarme en el asiento de atrás,… llegamos hasta una casita rural muy acogedora, la chimenea estaba encendida, la mesa estaba puesta y en el salón había una gran cama ocupando el centro de la habitación… algo muy poco común… pero algo “tan mío”… mi cara lo dijo todo, no pude articular palabra alguna, te habías acordado de todo, había champán, chocolate, fresas con nata y pétalos desperdigados por el suelo y sobre las sábanas de satén de la cama. Tus ojos reflejaban la pasión que habíamos estado aguardando desde hacia una semana, cuando te tuviste que ir corriendo porque se programo a última hora un programa donde actuabais, esa vez fue Tom el que lo impidió, pero ese día te aseguraste de que nada pudiera volver a salir mal.
Te fuiste acercando a mi por mi espalda, susurrándome al oído, mientras tus manos iban quitándome la ropa que ibas dejando tirada en el suelo, tu lengua jugaba con mi lóbulo haciendo que mis fuerzas flaquearan. Mis piernas no dejaban de temblar, no creí que pudiera sostenerme por mi misma durante mucho más, tus manos se aferraron a mi cintura haciendo que me diera la vuelta, quedando nuestros ojos enfrentados, el torso de tu mano recorrió lentamente mi rostro, y una sonrisa floreció en tus labios.
Suavemente me llevaste hacia la cama mientras mis manos intentaban desprenderte de la ropa que todavía llevabas puesta,… tú ya te habías encargado de desnudarme casi por completo sin apenas darme cuenta. Por fin te pude quitar la camiseta y al notar el calor que desprendía tu cuerpo sentí como perdía la noción del tiempo y del espacio. Sin apenas darme cuenta estábamos tumbados sobre la cama besándonos con pasión y rozando nuestros cuerpos lentamente.
Mis manos se aferraron con premura sobre tus pantalones, que fui apartando lentamente hasta conseguir desprenderte de ellos sin dejar de besarte. Ahora entre nuestros deseosos cuerpos solo se interponía nuestra ropa interior. Tus labios iban bajando lentamente sobre mi cuello en dirección a mi escote mientras con tu lengua jugabas sobre mi piel, trazando suaves curvas y dibujos imaginarios.
Tus dedos apartaron dulcemente los tirantes de mi sujetador pasando tus labios sobre mis hombros mientras suavemente lo desabrochabas… lo apartaste mirándome a los ojos antes de dedicarte a mis pechos… tus suaves labios se centraron en mis pezones erectos por la excitación, tu lengua jugaba con ellos haciendo que a cada pasada sobre ellos mi cuerpo convulsionará por el placer obtenido.
Creí elevarme como una hoja en otoño guiada por el suave viento que la hace agitarse a su ritmo, sin prisas, meciéndome a tu compás, dejándome llevar por tus manos a experimentar sensaciones únicas, deseosa de explorar tu cuerpo como lo hacías con el mío.
Tus dedos se introdujeron por la tira de mis braguitas, tirando suavemente hacia abajo, lentamente, haciendo que ese simple gesto fuera tan sensual como erótico. Mi cuerpo gritaba a gritos que lo tomarás, pero todavía no querías, mis manos se aferraban a tu espalda haciendo que te acercaras a mi cada vez más... pero tu boca seguía recorriendo hacia abajo mi cuerpo….
Conseguiste hacerme gritar de placer, tus suaves caricias provocaron las más dulces sacudidas dentro de mi ser, tus labios ahora volvían a subir hacia mi pecho, mis manos todavía seguían enredadas entre tus cabellos y una pícara sonrisa se dibujaba en tus labios, sin darme cuenta estabas desnudo ante mi y tu cuerpo se acoplaba al mío suavemente con un movimiento regular, tranquilo, haciendo que nuestras respiraciones se agitarán progresivamente y los jadeos y gemidos empezaran a hacer su aparición en nuestra intimidad.
Mis labios buscaban los tuyos en un intento de aplacar mi deseo queriendo beber de tu boca, mientras mis caderas subían y bajaban con el ritmo que me ibas marcando, haciendo que perdiera la poca cordura que me quedaba todavía, llevándome hacia las estrellas y haciendo que me sintiera la mujer más feliz y deseada de la tierra…
Todavía hoy puedo sentir tus caricias sobre mi piel… aun en las noches puedo sentir tu aliento sobre mi espalda, mientras dormías abrazándome, sintiendo como tus dedos jugaban a acariciar y formar letras sobre mi espalda mientras me iba quedando dormida… hoy volví a despertar a la realidad… y supe que nunca te iba a volver a tener así nunca más…
Nos despertamos por la tarde, seguíamos abrazados y lentamente me despertaste, acariciando cada centímetro de la piel de mi brazo y espalda, mientras jugabas a darnos besos esquimales, me sentía muy perezosa y no dudaste en mimarme todo lo que pudiste y más, sobre la mesa había una fuente llena de pasta con salsa napolitana… hasta de eso te acordaste… cogiste una bandeja y pusiste un plato lleno de pasta que calentaste en la cocina, un par de tenedores, la fresas con nata, el chocolate y dos copas con el champán que abriste con un gran estruendo… reímos sin parar y volvimos a ser el uno del otro.
Fue un día inolvidable, luego vendrían más… muchos más… en otras ciudades en tantos hoteles, en mi casa, en la tuya,… ¿te acuerdas del día que quedaste conmigo en Lisboa? era el primer concierto en Europa después de la operación de Bill, y no pensé que quisieras verme después de nuestra última pelea… ¡que tontería! pero en ese momento me pareció tan importante… Al final fuiste tú el que cediste y me llamaste intentando arreglarlo, sabia que no estaría mucho contigo en ese viaje pero hacia tanto que no estábamos juntos y solos… tampoco llevábamos tanto pero… nuestra vida se había complicado, o nos habíamos acostumbrado a estar demasiado tiempo juntos y ahora se hacia muy difícil.
Tenias reservada una habitación a nombre de Camelia Durán esperando a ser ocupada por mi, en el Pestana Palace, esa pequeña fortaleza de lujo en la cual era bastante complicado de entrar si no tenias una cierta autorización que me hiciste llegar siempre a tiempo… en mi habitación contigua a la tuya, tulipanes rosas sobre la mesa y una nota escrita de tu puño y letra…
Todavía la guardo… junto a un pétalo ya seco de los tulipanes.
La noche antes del festival los chicos se montaron una pequeña fiesta en la habitación, nosotros nos quedamos un rato pero tus manos aferraron las mías y salimos sin hacer ruido de la habitación de Tom dirigiéndonos hacia la tuya… esa noche solo dormimos, pero fue la más bonita después de nuestra primera vez juntos. Nos quedamos dormidos hablando y abrazados… amanecimos asi, tú detrás de mi sujetando mis manos que estaban entrelazadas entre las tuyas. Y como siempre fuiste el encargado de despertarme con tranquilidad, besándome y haciendo que la pasión fuera creciendo en nuestros cuerpos… esa mañana fue un sueño hecho realidad.
Pero hoy ya no queda nada del pasado… solo los recuerdos, las palabras, los sueños planeados entre silencios y susurros al oído, las risas cómplices y las miradas furtivas… hoy ya sé porque estoy aquí escribiéndote esta carta que nunca llegaras a leer… porque hoy sé que no fuiste tú el que se alejo de mi, aunque ese día no fuera nuestro mejor día, estabas enfadado, demasiado trabajo y yo requería cada vez más atención… quedaste conmigo en esta mesa, en nuestra mesa, la misma en la que siguen estando nuestros nombres grabados en tus largas horas de espera, el hierro ya ha vuelto a coger el color original de envejecido… hace mucho de estas marcas…
Hoy al fin me he dado cuenta de porque odio esta cafetería cuando en realidad la debería de adorar, ahora estoy preparada para afrontar la realidad que hasta este momento he querido posponer…
Gus te fuiste, pero no por voluntad propia. Te arrebataron de mi vida y de la de los chicos. Ahora entiendo porque llevo meses sin hablar contigo, porque no encuentro nada de Tokio Hotel, ni una entrevista, ni una fecha de un próximo concierto, nada… Todos los artículos que he encontrado eran solo referentes a la verdad que yo no quería aceptar, que no podía aceptar, esa verdad que me dejo solo con un frío beso en mis labios… y el dolor de tu perdida hizo que mi cabeza buscara otras razones para el no verte más, quiso creer que el dolor de que me abandonaras seria menos doloroso al que sentía por haberte perdido de esta manera…
Ese día por raro que parezca hacia un sol espléndido, todavía no entendía porque te empeñabas en quedar en esta cafetería, supongo que aquí te sentías a gusto, nadie nos molestaba, teníamos nuestra propia mesa y estaba resguardado de miradas curiosas.
Esta vez, era yo la que llegaba pronto, una vez en casi diez meses, me sentía feliz después de todo, querías decirme algo importante, y estabas muy ilusionado no sería nada malo, no quería preocuparme… pero ya era muy tarde... y no llegabas.
Volví a mirar mi reloj, demasiado tarde para ti. Te llame al móvil pero no lo cogiste… Algo debía de pasar en la calle, llevaban varios minutos que la gente entraba y salía sin cesar de la cafetería, no me quise levantar por si llegabas… para que no te preocuparas y para que no me dijeras que esta vez también habia llegado tarde… pero habia demasiados gritos y una ambulancia a lo lejos… salí con cierto miedo, un escalofrío me recorrió la espina dorsal, supe que algo iba mal… sin saber muy bien como, fui acercándome hacia el cúmulo de gente… Un chico intentaba taponar una herida sobre el cuerpo que yacía tirado en el suelo de la vía, un hombre de mediana edad hacia harapos en el inútil esfuerzo de intentar parar la hemorragia que parecía imparable, el suelo estaba cubierto por un enorme charco de sangre… y no quise apreciar que esas zapatillas me eran familiares… el chico intentaba calmar al herido diciendo que no hablara que se pondría bien, que la ambulancia estaba llegando.
Solo susurraba, era casi imperceptible poder escucharle, pero algo o alguien quiso que yo me acercará hasta él y pudiera oír como me llamaba… ese día Gus me fui contigo donde quieras que estés, ese día ya no supe que paso, solo recuerdo el frío beso que te di con mis temblorosos labios sobre los tuyos ya sin vida.
Hoy, mi amado, soy consciente de lo que te sucedió, pero aquí sigo esperando a que solo fuera un sueño, una pesadilla que se repite día tras día… y hoy hace un año de nuestra primera cita, te he pedido tu café bien cargado y con azúcar como a ti te gusta, y como todos los días tendré que tomármelo yo… aunque sabes que no me gusta.
Todavía conservo tu sangre sobre mi ropa, no la he querido lavar, no la he tirado, la tengo guardada para recordar que paso ese día para recordarme que te perdí en un accidente.
Por casualidades de la vida, tu hermana vino hace un mes a mi casa, le dio a mis padres una cajita me dijeron que era un regalo que me querías hacer, no me lo han dado hasta hoy, porque hasta hoy no he sido consciente de lo que ocurrió.
Es una cajita muy pequeña todavía no la he abierto, no sé si tendré el valor suficiente para hacerlo…
Es precioso Gustav, te habría dicho que sí… siempre seré tuya.
Llegaba tarde para una vez que debía de estar pronto, justo hoy llegaba tarde, la tienda no encontraba el anillo, después de haberlo encargado con tiempo, hacía tres meses que lo habia encargado, siempre me decía que no quería casarse que no creía en el matrimonio, pero al ver el anillo pude ver la emoción en sus ojos, y con picardía en la mirada me dijo “creo que si me vinieras a pedir matrimonio con este anillo no podría negarme” y rió, me besó en los labios y supe que asi sería, ese sería su anillo de prometida. Al día siguiente volví a aquella tienda y lo encargue, tuve que remover cielo y tierra para conseguir la medida de su dedo, nunca llevaba anillos.
Era el día adecuado, en el sitio adecuado, aunque ella se empeñara en decir que odiaba esa cafetería, sabia que era mentira…
Corrí por las calles demasiado deprisa, cruce un par de semáforos en rojo, llegaba demasiado tarde… ya estaba cerca podía ver la cafetería, me despiste y no mire hacia el lado contrario y algo me envistió… note un golpe seco y como me elevaba por el aire hasta caer en el asfalto, no podía moverme.
Un chico se acercó hasta mi apretando mi cuello, algo debía de haberme golpeado, se me hacía muy difícil fijar la vista, todo se nublaba se iba oscureciendo a mi alrededor, solo quería oírla una vez más, su risa otra vez, su voz pronunciando mi nombre… el chico me decía que guardará las fuerzas, oía una ambulancia a lo lejos… ya no veía, no sabía donde me encontraba, note unas temblorosas manos sujetando mi cabeza y lo último que recuerdo fueron unos cálidos labios sobre los míos.
Ahora la sigo allá donde va, a veces creo que puede notar mi presencia, otras simplemente creo que estoy haciendo que se vuelva loca… hoy ha abierto la caja al fin… esta llorando mientras con su dedo roza mi nombre grabado sobre la mesa de hierro, hoy por fin sabe que me he ido pero que siempre estaré a su lado y que la sigo amando, hoy me ha dicho que me habría dado el sí quiero, hoy por fin me puedo ir y dejar que su vida siga sin tenerme a su lado.
viernes, 24 de octubre de 2008
Querido Gus
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
1 comentarios:
Hola! Bueno.. supongo que serás de THS, por tu nombre más que nada.. jajaj me dices tu nik!?
Pues si.. la verdad es que el año pasado iba a otro.. en el que no hacían nada de esto.. y me cambie y me va genial jaj tb hay concurso de poesía (Eso sí que noo¬¬) y de mates, redacciones en ingles y francés.. bueno, un follón. jaja
Ufff no me leo el texto porque mañana tengo examen.. y no hay poco que estudiar! Un besoo
Publicar un comentario